Congreso Internacional de Derechos Humanos

La Universidad Católica de Colombia invita al Congreso Internacional de los Derechos humanos y el Derecho  Internacional  Humanitario, el cual contará con ponentes internacionales expertos, quienes buscarán  reforzar  la valoración por la cultura cívica, la dignidad humana y el respeto por la legalidad de los derechos. Durante tres días, los conferencistas  brindarán una perspectiva sobre los valores de responsabilidad social de los ciudadanos frente al Estado Social de Derecho, teniendo a la comunidad académica como un eje primordial para asegurar su respeto.

 Esta jornada se llevará a cabo el 14, 15 y 16 de septiembre, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada.

Para mayores informes visite www.congresodederechoshumanos.com  o envíe un correo a vaconmigo@congresodederechoshumanos.com

Reflexiones de un empresario a propósito de SOLZHENITSYN

Por Guillermo Pardo Koppel

Recientemente tuve la oportunidad de conocer el texto en el que se define el Proyecto Educativo de la Universidad Católica de Colombia. Teniendo en cuenta los 40 años que hasta el momento he pasado formando en competencias directivas a empresarios y altos ejecutivos latinoamericanos quisiera destacar de este Proyecto Educativo la opción hacia la trascendencia que se propone. Para lo anterior pongo a consideración de la comunidad académica los siguientes escritos y declaraciones del premio Nobel de literatura de 1970,  Aleksandr SOLZHENITSYN a los que accedí por la obra de Joseph Pearce “Un alma en el exilio”, ediciones ciudadela libros  Madrid 2007:

El 14 de septiembre de 1.993 SOLZHENITSYN recibe el doctorado honorífico de la Academia Internacional de Filosofía en Schaan, Liechtenstein. Su conferencia a la Academia estaba destinada a ser alocución de despedida de Occidente, un adecuado final para sus años de exilio.

Comenzando con el divorcio entre la política y la ética que según dijo, se había iniciado con la Ilustración  y había recibido  una justificación teórica añadida por parte de John Locke,… expuso un análisis magistral del malestar del mundo…buscaba soluciones más profundas para los problemas fundamentales de la vida a base de establecer nuevos cimientos filosóficos…Admitía que los impulsos morales entre los hombres de Estado siempre habían sido más débiles que los políticos, pero recalcó que las consecuencias de sus decisiones para la sociedad en conjunto hacían imprescindible que “cualquier exigencia moral que se impusiera sobre los individuos, como comprender la diferencia entre la honradez, la vileza y el engaño, entre la magnanimidad, la avaricia y el mal, debía aplicarse en mayor grado a la política de los países, a los gobiernos, los parlamentos y los partidos”. Dentro de un contexto cristiano citó a Vladimir Solovyov, quien había afirmado que la “actividad política debía ser a priori un servicio moral, mientras la política motivada por la mera búsqueda de intereses carece de cualquier contenido cristiano”.

Continuó su discurso hablando de la naturaleza y significado del “progreso”. Toda la humanidad había aceptado el término pero parecía que muy pocos habían pensado en lo que significaba realmente: “Progreso sí, ¿pero en qué? ¿Y de qué? ¿Y no es posible que vayamos a perder algo en el transcurso de  este progreso?. A partir de esa idea optimista del progreso, Marx sacó la conclusión de que la historia nos llevaría a la justicia sin necesidad de Dios”. No había duda de que el progreso había avanzado durante el siglo XX, y de que “incluso estaba superando espectacularmente las expectativas”, pero lo estaba haciendo  tan sólo en el terreno de la tecnología. ¿Bastaba aquello en sí mismo? ¿Y no había sido comprado a un precio tal vez  demasiado alto? El progreso ilimitado estaba amenazando los recursos limitados del planeta, “destrozando con éxito el entorno que nos ha tocado en suerte”. También amenaza  “la vida del alma humana”. Frente al progreso tecnocéntrico con sus  “océanos de información superficial y espectáculos de mal gusto” el alma humana se volvía más superficial y la vida espiritual mermaba.

“En consecuencia, nuestra cultura se empobrece y apaga por mucho que se intente encubrir su decadencia con el barullo de unas novedades vacías de significado…

“No, no pueden volcarse todas las esperanzas en la ciencia, la tecnología y el crecimiento económico. La victoria de la civilización tecnológica ha infundido en nosotros un sentimiento de inseguridad espiritual. Sus regalos nos enriquecen, pero también nos esclavizan…una voz interior nos dice que hemos perdido algo puro, elevado y frágil. Hemos dejado de ver el propósito”.

En la conclusión de su conferencia Solzhenitsyn se despedía de Occidente con un ruego final  para recuperar la cordura.

En su artículo titulado “Rusia cerca de su lecho de muerte”, Soszhenitsyn escribió que Rusia no era una democracia y que jamás lograría desarrollar una auténtica economía de mercado. Los dirigentes rusos “cometen auténticos crímenes que han hundido al país en la ruina y han sumido a millones de personas en la pobreza o han condenado a miles a morir, y sin embargo nunca son castigados”.

“A lo largo de los años he tenido que demostrar en diversos lugares que el socialismo, que tantos pensadores del mundo occidental veían como el reino de la justicia, estaba en realidad plagado de coacción, de codicia burocrática, de corrupción y avaricia, y que no podía ser puesto en práctica sin ayuda de la coacción. La propaganda comunista contenía a veces informaciones como incluimos todos los mandamientos del evangelio en nuestra ideología. La diferencia estriba en que en el evangelio pide que se alcancen las cosas a través del amor, de la autolimitación, pero el socialismo sólo utiliza la coacción”

Pero si el bolchevismo era un matón, el capitalismo era un canalla. Mientras el primero aplastaba el espíritu humano, el segundo lo corrompía con sus comodidades y, por tanto, era igualmente insidioso. Para ilustrar  su punto de vista, Solzhenistyn dijo que le gustaría citar unas palabras de Juan Pablo II.

“El dijo que se avecinaba  un tercer totalitarismo, el poder absoluto del dinero, el amor inhumano a la acumulación de capital por el capital mismo… Yo lo resumiría de la siguiente manera: sin el aliento de Dios, sin el control de la conciencia humana, tanto el capitalismo como el socialismo son repulsivos”

En esencia, continuaba, ambos sistemas tienen raíces materialistas y por tanto siempre estarían en desacuerdo con el cristianismo. Están en oposición a la postura cristiana porque existen en niveles totalmente distintos, en planos diferentes. Ninguno de los dos  sistemas puede “tolerar los mandamientos cristianos porque no se preocupan del aspecto espiritual, lo rechazan… implican una vida vivida en una dimensión diferente”. Por tanto puede que los cristianos que sucumben al señuelo del materialismo comprendan el cristianismo, “pero no lo aceptan en su alma”.

El hedonismo inherente al punto de vista materialista de la vida es un componente importante en el surgimiento del consumismo y la moralidad liberal. Otro componente es el legalismo, lo jurídico.

La modernidad se ufana de que todo se hace según “ la ley”. En la sociedad actual, si alguien tiene razón desde el punto de vista legal nadie puede exigirle un nivel más elevado de moralidad. Una famosa afirmación de la modernidad es que está permitido lo que no está prohibido por la ley, lo que implica un rechazo a valorar moralmente una acción. En verdad, las medidas legales, la valoración jurídica de los actos es inferior a la valoración ética. Se respira un ambiente de mediocridad espiritual. Tanto el hedonismo como el legalismo se hallan en los cimientos de la actual moralidad occidental.

En términos bíblicos, ese punto de vista jurídico sería considerado farisaico y se ha convertido en el cimiento sobre el que el egoísmo, el común denominador más rastrero de la humanidad, se ha establecido por ley como el factor común más elevado de la moralidad actual. La esencia moral de la humanidad ha sido olvidada “de manera que durante las décadas pasadas la consigna que más ha estado de moda ha sido la de los derechos humanos”.

LA IDEA DE JUSTICIA EN AMARTYA SEN

Por: Juan Guillermo Durán Mantilla

El premio nobel de economía de 1998 Amartya Sen es también un notable filósofo del derecho y de la política; en efecto, ello lo podemos observar en una sola muestra: duró 24 años escribiendo “La idea de la justicia” (libro publicado por Taurus-Pensamiento, en julio de 2010, con traducción de Hernando Valencia Villa), que es considerada una obra grandiosa en ambos campos (el derecho y la política); es quizá el más grande aporte a una teoría de la justicia desde John Rawls en 1971, autor precisamente a quien dedica Sen su libro y a quien de paso critica frontalmente, tal como lo deja entrever en el título del  capítulo 2: “Rawls y más allá”.

En este artículo trataré de presentar los que considero rasgos más característicos de la justicia en Sen:

  • a) En primer término, la justicia como concepto perfecto (hay tantos, pero en especial el de “justicia como equidad” de Rawls al que Sen enfrenta en el capítulo 2), no es lo prioritario; no hay que partir de tal concepto perfecto de justicia; y no es que no interese sino que pasa a segundo plano, pues lo importante en primer término para Sen son las “injusticias manifiestas” a partir de las cuales se puede ir haciendo avances para construir la justicia: “la identificación de la injusticia reparable no sólo nos mueve a pensar en la justicia y la injusticia; también resulta central, y así lo sostengo en este libro, para la teoría de la justicia…; el diagnóstico de la injusticia aparecerá con frecuencia como el punto de partida de la discusión crítica”; y más adelante dice al tratar de su teoría: “Su propósito es esclarecer cómo podemos plantearnos la cuestión del mejoramiento de la justicia y la superación de la injusticia, en lugar de ofrecer respuestas a las preguntas sobre la naturaleza de la justicia perfecta”.

Lo anterior es tanto como partir de la cruda realidad de la injusticia para subir después al concepto de justicia; es la utilización por excelencia del método epistemológico de la inducción. Ello, porque como dice el mismo Sen, los humanos somos ante todo sensibles a la injusticia antes de hacer elaborados conceptos; es lo que le sucede a un niño, o lo que le acaeció a los revolucionarios franceses, a Gandhi, a Martin Luther King… Ellos no partieron sino de la cruda injusticia antes que de conceptos depurados sobre la justicia. Además, no se parte –como los citados luchadores por la superación de las injusticias que veían- de imaginar una justicia perfecta cuanto de superar lo notoriamente injusto: “Lo que nos mueve, –dice Sen-  con razón suficiente, no es la percepción de que el mundo no es justo del todo, lo cual pocos esperamos, sino que hay injusticias claramente remediables en nuestro entorno que quisiéramos suprimir”.

Desde luego Sen no se reduce al mero sentimiento de injusticia sino que evocando a Adam Smith en su obra “Teoría de los sentimientos morales”, dice que siendo el sentimiento punto de partida debe ser elaborado por la razón: “Comprender el mundo no es nunca una simple cuestión de registrar nuestras percepciones inmediatas. Comprender entraña inevitablemente razonar”.

Por eso, Sen da gran importancia al papel de la razón y de los procesos. Da importancia a la primera, y ella desde luego pública y democrática, como sucede en especial desde Kant, pues “La discusión razonada puede acomodar posiciones en conflicto que a otros parecen prejuicios irracionales”; y da importancia a los procesos, pues “sería difícilmente adecuado concentrarse solo en lo que realmente sucede e ignorar por completo los procesos…”.

  • b) La idea de justicia de Sen –partiendo de la injusticia manifiesta y no de la justicia perfecta- supone un apartamiento de las teorías de justicia predominantes desde la Ilustración francesa, incluido, desde luego, el mismo Rawls; en efecto, lo dominante ha sido partir de lo perfecto y  perfección encarnada en instituciones: el pacto social, el estado, los poderes ejecutivo, legislativo, judicial, etc. Pero Sen se inclina más bien –sin desconocer el aporte de la visión predominante que él llama “Institucionalismo trascendental”- por otra visión también de la Ilustración francesa, la que defendieron autores como el nombrado Adam Smith, Condorcet, Bentham, Marx, John Stuart Mill, Mary Wollstonecraft, entre otros, quienes se concentraron ante todo en la vida real de la gente, las interacciones sociales, y factores de ese estilo: Por eso “Este libro –dice Sen- se inspira en gran medida en esa tradición alternativa”, que Sen mismo llama “esquema comparativo”.

Pero, ¿qué es lo anterior de vida real? Son, señala Sen, las “transgresiones del comportamiento”, es la “perspectiva comparada, más allá del limitado y limitante marco del contrato social”, es “cuando luchamos contra la opresión”,  es la protesta “contra la negligencia médica sistemática”, es el repudio a “la permisibilidad de la tortura”, es el rechazo a la “tolerancia silenciosa del hambre crónica”, etc., y desde esas cosas ir construyendo la justicia poco a poco.

Para Sen esa vida real es la grilla de partida: “El énfasis en las vidas reales para la evaluación de la justicia tiene muchas implicaciones de largo alcance para la naturaleza y el alcance de la idea de justicia”; y vuelve a insistir: “En contraste, muchas de las teorías de la justicia se concentran de manera abrumadora en cómo establecer ‘instituciones justas’, y conceden una función subsidiaria y dependiente a las cuestiones relacionadas con el comportamiento. Por ejemplo, el merecidamente celebrado concepto de la ‘justicia como equidad’ de John Rawls se traduce en un conjunto único de ‘principios de justicia’ que se refieren de manera exclusiva al establecimiento de ‘instituciones justas’, constitutivas de la estructura básica de la sociedad, mientras exigen que la conducta de las personas se ajuste por completo al adecuado funcionamiento de dichas instituciones”.

De ese mundo de las preocupaciones se ocupan los 10 primeros capítulos del libro antes de pasar a las aplicaciones, lo cual implica la evaluación de los fundamentos en los cuales se basan los juicios sobre la justicia.

  • c) Pero si lo que importa es el mundo real más que el ideal, es central que no partamos de principios, de esquemas perfectos –que, se repite, no se descalifican- y nos atengamos más bien a la multiplicidad de la vida real, pues “Si un diagnóstico de esquemas sociales perfectamente justos es incurablemente problemático, la estrategia entera del institucionalismo trascendental resulta entonces muy dañada”, y “La elaborada exploración de la justicia social rawlsiana, que procede paso a paso desde la identificación y el establecimiento de justas instituciones, se atascaría en la base misma”.

Lo procedente, entonces, es partir de lo diverso, lo real, lo existente: “Lo que se requiere, en cambio, es un acuerdo, basado en la razón pública, sobre la gradación de las alternativas realizables”; se trata, en terminología de Sen, de contar con “teorías conglomerantes” más que trascendentales.

Por ello es que Sen dedica en el libro capítulos intitulados como “Imparcialidad cerrada y abierta”, “Posición, relevancia e ilusión”, “La racionalidad y las otras personas”, y, “La pluralidad de razones imparciales”, todos ellos destinados a mostrar que los principios ideales son de muy difícil práctica (dice Sen que no se debe perder de vista que la “posición original” y el “velo de ignorancia” como mecanismos para construir la Constitución y la legislación son meras imaginaciones de Rawls), mientras que lo verdaderamente real es la multiplicidad de situaciones de la gente, que necesita de procesos de abajo hacia arriba, de correcciones permanentes, más al estilo de Habermas, por ejemplo.

  • d) Otro rasgo es la superación de lo nacional para pensar en lo global: “…esta visión de la democracia puede tener incidencia en el esfuerzo de la democratización en el ámbito global y no sólo dentro del estado nacional”, estado nacional que fue la visión propia de los primeros ilustrados que tanto priorizaron la soberanía nacional.

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En síntesis: partir de la injusticia notoria, partir de lo real más que de lo ideal, y pensar en lo global más allá de lo nacional, son pinceladas básicas de esta obra de Sen para construir justicia. Desde luego, quisiéramos seguir escribiendo más adelante sobre este libro para exponer una visión crítica más completa del mismo.

¿ES LA REPRESENTACIÓN SOCIAL, UN ELEMENTO BASE O PILAR DE LA SENTENCIA JUDICIAL?

Por: Luis Felipe Díaz Mantilla

Ciertamente, en la actualidad se puede ver como los jueces aluden cada vez más a factores sociales para determinar la forma correcta para su fallo, pero ¿es lo correcto hacer primar la representación social sobre los hechos presentados en los casos que se están juzgando?

En Italia, en el año 1998, llegó a la Sala de Casación Penal Italiana el caso de una posible violación, perpetrada por un instructor de manejo, sobre su alumna durante una de sus rutinarias clases; el hecho tuvo lugar entre 12 m y 12:30 pm a las afueras de la cuidad donde residían los implicados, después  de cometer la supuesta violación, el instructor de manejo, llevo a su alumna a su casa, como se acostumbra hacer; la agredida, contra las conductas generales en este tipo de casos, prefirió no contarle la situación a sus padres y se volvió a marchar a la academia de manejo, para tener su respectiva clase teórica. En la noche, cuando ya había vuelto de la academia, decidió contarle a sus padres lo sucedido ese día.

La primera instancia, declaro culpable al instructor de manejo, sin embargo este apeló, dado que según su testimonio, su instruida había consentido el acto sexual. Llegado el proceso a la Sala de Casación Penal, la Honorable  Corte Italiana, hace las siguientes consideraciones: Que las declaraciones, tanto del presunto agresor, como las de la presunta agredida coincidan es signo de un posible escenario donde la alumna consintió el acto sexual; que el acto se haya perpetrado a la luz del medio día, en un lugar público, y que la víctima no haya pedido auxilio, hace poco creíble la presunta violación, así como el hecho de que para que se diera el acceso carnal violento, el instructor, solamente le quito una parte del jean, es igualmente poco creíble, dado que retirar un jean, es problemático hasta en condiciones normales; que la agredida, haya accedido a montar de nuevo en el mismo carro con su violador, no es el normal comportamiento de una víctima  de violación, así como tampoco lo es, el hecho de no contarle a sus padres, dado que la presunta violación, fue perpetrada por un extraño.

Con estos argumentos, basados todos en representaciones sociales, la Sala de Casación Penal Italiana, falla a favor del profesor de la academia automovilística.

Así, como en esta sentencia, en muchos otros casos, a nivel mundial, día a día se falla sobre hechos, no sobre el derecho correspondiente, y lo reprochable de esta conducta es que, las representaciones sociales, tienden a atender a la creencia popular, a la generalización, y no aprecian el concepto experto, que abre las puertas a otros posibles escenarios, donde es requerida mucha más investigación y deliberación. Pero aun más reprochable, es que mirado desde una óptica heracliana, las representaciones sociales no son constantes en el tiempo, dado que estamos viviendo en un constante devenir, y el devenir también tiene su expresión en la cambiante sociedad. Esto claramente, hace que la justicia se pierda de vista ante la brumosa niebla de la relatividad, y que  no se tenga certeza de cuál es la forma correcta de fallar en determinados casos.

“No es posible meterse dos veces en el mismo río ni tocar dos veces una sustancia mortal en el mismo estado; a causa de la velocidad del movimiento todo se dispersa y se recompone de nuevo, todo viene y va” (fr. 91, Diels)

Ahora bien, si las sentencias judiciales son aquellas expresiones máximas de la justicia que se encuentra en las leyes, y si las sentencias ponen por encima a la representación social (que no puede interpretarse como precedente judicial) ¿en donde se podría encontrar la justicia?

Siguiendo desde la óptica heracliana, no se podría establecer dicho criterio, dado que es bien conocido que la representación colectiva, es un concepto sociológico y por esto, a ojos de la doctrina de Heráclito, no susceptible de credibilidad por su carácter enteramente físico y el “anti-conocimiento” que se generaría a partir de la poca fiabilidad de los sentidos (herramienta fundamental de la apreciación de la representación colectiva) no sería garantía de un fallo justo.

Si seguimos en esta línea de pensamiento, se debe tener el cuenta una sentencia de Heráclito, en la cual muestra su apoyo a la convención: “Es preciso seguir lo que es común a todos, porque lo que es común es general” (fr. 2, Diels). Son estas pues, unas de las primeras bases del relativismo radical, que aunque han perdurado por miles de años, vemos ahora que no son lo mas  conveniente para la humanidad. De esta forma, condena a este mundo, a vivir en constante devenir, porque aquel tiene su base en la existencia de los contrarios que luchan constantemente entre sí y que cuando luchan dan origen a nuevas cosas.

Sin embargo, si se profundiza más en los estudios sobre la filosofía de Heráclito, saldrá a la luz el hecho de que en ningún momento, este celebre filosofo hace a un lado la idea de una ley divina y por ende, una normatividad justa. “Quien quiera hablar inteligentemente debe sacar fuerza de lo que es común a todos, como la ciudad saca fuerza de la ley y más aún. Ya que todas las leyes humanas se alimentan de una única ley divina y ésta domina todo lo que quiere, es suficiente para todo y todo lo supera” (fr. 114, Diels). Con esta afirmación, se logra tener muchas más luces sobre el concepto de justica que se ha venido estudiando desde hace miles de años.

Así pues, una idea sobre cómo debe ser la construcción del concepto de justicia, desde la óptica heracliana, es que se fabrica dicho concepto, profundizando en lo que es común a todos, investigando con esmero para acercarse a esa ley divina suprema.

Como conclusión, después de este análisis breve de la filosofía heracliana, se puede desprender la idea de que un fallo de tinte sociológico, no es del todo errado, dado que se deben tener en cuenta las circunstancias en las que se dan los hechos que han sido objeto de demanda; para el caso presentado, la corte hiso bien en considerar todas aquellas variables en la presunta violación, pero como bien se mencionó anteriormente, un fallo enteramente basado en una representación social carece de fundamento, ya que para acercarse desde este mundo a la ley divina (y como consecuencia a la justicia) se debe ejercer una fuerte investigación sobre el objeto de estudio para así determinar la fuerza del factor social y interpretarlo bajo la luz de la ley.

Feminismo e Ideología de Género

Por Ana Lesmes Rodas

Es un movimiento con un pensamiento de cambio total y estructural de la actual sociedad y para ello los proponentes de esta ideología quieren afirmar que las diferencias entre el varón y la mujer, son más relevantes que las obvias diferencias anatómicas, y estas no corresponden a la naturaleza  de seres humanos varones y mujeres únicamente.

Piensan más bien que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinados, que les asigna a cada grupo de personas una serie de características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de dicha sociedad.

Quieren rebelarse contra las estructuras sociales y dejar a la libertad de cada cual el tipo de género al que quieren pertenecer, todos igualmente validos. Esto hace que hombres, mujeres, heterosexuales, homosexuales, lesbianas y bisexuales se tomen simplemente opciones de comportamiento sexual producto de la elección de cada persona, y que por tanto todos los demás deben respetar.

La rebeldía que se expresa como feminismo se fundamenta históricamente en la relegación a segundo plano de la mujer que en todos los momentos históricos de la humanidad, se presenta como un ser en la sombra de los acontecimientos; Si vemos el origen de este movimiento como un reclamo a la igualdad con respecto al género masculino, encontramos que con el pasar del tiempo los ideales o pensamientos han cambiado al punto que no es un derecho fundamental de igualdad sino que se presenta como una pretensión con respecto al género masculino, puesto que se presenta como un sistema totalmente diferente y que denota puntos de comparación como los físicos, mentales, sociales, religiosos, culturales; Todo esto conlleva a proporcionar ideológicamente un punto de superioridad expuesto por la ideología feminista con argumentos de rebeldía, desde diferentes puntos de vista se puede entender como una posición, al punto que se podría pensar que a futuro el movimiento feminista podría optar no solo por la superioridad de género sino que pasaría a usar la opresión al género masculino como un mecanismo de defensa y ataque futuro.

Siempre que hay una acción existe una reacción, todo ideal cambia de acuerdo con el sistema y entorno social donde se geste y su evolución puede verse como una respuesta rebelde a una necesidad latente, históricamente la evolución del feminismo ha tenido diferentes etapas que se presenta como un ideal y que pueden pasar como respuesta a una descompensación social, y que podría terminar  en el otro lado de la balanza es decir en opresión o segundo plano del otro género, es un supuesto que me atrevo a presentar.

El género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente, que es el termino “Feministas de Género”, el fin de distinguir el feminismo de ideología radical surgido a fines de los años 60, con origen en el anterior movimiento feminista de equidad.

El feminismo de equidad es sencillamente la creencia en la igualdad legal y moral de los sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo que quiere para todos, es decir tratamiento justo, ausencia de discriminación. Por el contrario, el feminismo de género es una ideología que pretende abarcarlo todo, esta teoría se basa en una interpretación neo-marxista de la historia. Comienza con la afirmación de Marx. De que toda la historia es una lucha de clases, de opresor contra oprimido, en una batalla que se resolverá solo cuando los oprimidos se percaten de sus situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura de los oprimidos. En el escenario de esta ideología la condición de mujer es de oprimida ya que surgió  junto con el desarrollo de la propiedad privada, cuando se relego a la mujer al ámbito privado, subordinándola al poder masculino.

En las comunidades primitivas, la producción estaba destinada exclusivamente  para el consumo y mantenimiento de sus miembros. Primaba la escasez y los seres humanos debían enfrentar las fuerzas de la naturaleza ante las cuales aun no habían desarrollado gran dominio. Cazar, pescar, recolectar frutos, cocer los alimentos, fabricar herramientas y otros instrumentos para desarrollar estas actividades, ocupaban a todos los integrantes de la comunidad. Las mujeres, obligadas por los ciclos vitales de las menstruaciones, los embarazos y partos a realizar actividades más sedentarias, se dedicaban particularmente a la crianza comunitaria de niños y niñas pequeños, la elaboración de los alimentos y la vestimenta, la alfarería, etc. El ministerio que generaba su capacidad de procrear, hacia que ellas fueran especialmente estimadas por el grupo social.

Más tarde, el descubrimiento de la agricultura, la fundición de metales y la domesticación de animales permitieron aumentar las riquezas sociales generando un excedente y, así, ya no fue necesario que todos los miembros de la comunidad trabajaran para garantizar su supervivencia: mientras la mayoría lo hacía, un sector minoritario podía liberarse de esta carga y ser sostenido por el resto, estableciéndose una primera diferenciación social al interior de la comunidad que dio origen a las clases sociales. A lo largo de miles de años, las clases liberadas de la carga del trabajo productivo, no solo monopolizaron las armas, sino que ejercieron también el gobierno y se apropiaron de la propiedad colectiva de la tierra y los instrumentos de trabajo. Al mismo tiempo, se descubrió la relación existente entre el coito y la reproducción, lo que permitió entender el papel del varón en la procreación. Esto permitió, entre las clases dominantes, establecer una línea paterna de herederos legítimos que obtendrían las propiedades de la familia a la muerte de su progenitor. Pero para esto, para garantizar la legitimidad de la descendencia, hubo que recluir a las mujeres al interior del hogar estableciendo, para ellas, la obligación de la monogamia. Como dice Federico Engels, ésta fue la gran derrota histórica del sexo femenino: la mujer se vio convertida en servidora y esclava del hombre, en un “instrumento” destinado exclusivamente a la reproducción. El antiguo derecho romano establece esta nueva forma de “unión” en la que la familia aparece constituida por el padre que ejerce su derecho  (incluso de dar muerte) sobre los hijos, la esposa y los esclavos que le sirven. Cientos de años fueron necesarios par que este modelo de familia de las clases dominantes se impusiera también a las clases explotadas, a través de la ideología que se impartía por medio del estado, la iglesia, y otras instituciones.

A este dominio del varón adulto sobre las mujeres y sus hijos, en las relaciones sociales para la reproducción, el marxismo lo denomina patriarcado. Mientras las opciones de reproducción fueron cambiando amos y esclavos, señores y siervos burgueses y proletariados, el sistema de reproducción patriarcal ha variado en cuanto a sus formas, pero no en lo esencial. Con el surgimiento del capitalismo, la opresión de las mujeres que se origina en este modelo patriarcal de las relaciones entre los sexos, no solo pertenece sino que se convierte en un aliado indispensable para garantizar, reproducir y legitimar la explotación asalariada. Porque si bien el capitalismo introdujo a millones de mujeres niñas y niños en el mercado laboral, no trajo la tan deseada “liberación femenina”: para la inmensa mayoría de las mujeres, trabajar fuera de su hogar significa ser sometidas a una doble jornada laboral, invisibilizando que las tareas domesticas, necesarias para que la clase trabajadora reponga su energía diaria (para gastarla nuevamente al día siguiente, bajo el látigo patronal), son también un trabajo, pero uno que se realiza gratuitamente en las familias obreras, garantizado casi en su totalidad por las mujeres de esa familia.

Consideradas seres humanos “de segunda”, estableciendo que solo debían ocuparse de las tareas domesticas y la reproducción, las mujeres terminaron siendo objeto de múltiples formas de maltrato, discriminación y subordinación. Por eso frente a las explicaciones que sostienen que esta situación de opresión se debe a una cuestión natural y propia de la mujer, el marxismo plantea que esta violencia tiene un origen social e histórico y, por lo tanto, puede  y debe eliminarse.

La sociedad será totalmente reconstruida y emergerá la sociedad sin clases, libre de conflictos, que asegurara la paz y prosperidad utópicas para todos. La necesidad de destruir la diferencia de clases, el sexo es una es una forma de clase que también desparecerá.

Los marxistas clásicos creían que el sistema de clases desaparecería una vez que se eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se forzara la entrada de la mujer al mercado laboral en paridad masculina, se colocara a los niños en institutos de cuidado diario con poca intervención de su familia consanguínea y se eliminara la religión. Sin embargo, para las feministas de género, los marxistas fracasaron por concentrarse en soluciones económicas sin atacar directamente a la familia, que era la verdadera causa de las clases, asegurar la eliminación de las clases sexuales requiere que la clase las mujeres se alce en revolución contra la intervención masculina en su vida sexual y se desprenda de cualquier anhelo de maternidad; Se restaure a la mujer la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños.

Así como la meta final de la revolución socialista era no solo acabar con el privilegio de la clase económica, sino con la distinción misma entre todas las formas de manifestaciones sociales, la meta definitiva de la revolución feminista debe ser igualmente –a diferencia del primer movimiento feminista- no simplemente acabar con el privilegio masculino sino con la distinción de sexos; las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente, es claro pues que para esta nueva perspectiva de género, la realidad de la naturaleza incomoda, y por tanto debe desaparecer. Sin embargo, los promotores de esta insisten en decir que toda relación o actividad de los seres humanos es resultado de una construcción social que otorga al hombre una posición superior en la sociedad y a la mujer una inferior. Según esta perspectiva, el progreso de la mujer requiere que se libere a toda la sociedad esta construcción social, de modo que el hombre y la mujer sean iguales.

El objetivo:

Cambiar la sociedad.
Para ello, proponer realizar cambios de fondo en el lenguaje, las relaciones familiares, la reproducción, la sexualidad, la educación, la religión, la cultura, entre otras cosas, pero especialmente en la legislación y decisiones judiciales:

Ejemplo:

Una de las grandes críticas del feminismo ha sido cuestionar la diferencia que se hace en la sociedad entre los espacios públicos y los privados. Esta crítica podría aplicarse a quienes definen el conflicto colombiano como un conflicto que tiene causas, desarrollos, consecuencias y soluciones en el ámbito público. Ya se han denunciado las causas privadas del conflicto colombiano. No podemos desconocer que las violencias que tienen lugar en el interior de las casas, en las familias y en las relaciones privadas cumplen un papel fundamental dentro del gran conflicto nacional. Son muchas las historias de niños y jóvenes que quieren escapar del abuso físico, sexual o mental del que son víctimas en su núcleo familiar.

Cómo no podemos pensar el conflicto del país sin pasar por los conflictos familiares. A un niño campesino el papa le pidió que cuidara unos pescados para que el perro no se los comiera, pues eran el mercado de la semana para toda la familia. El niño se distrajo y el perro se comió los pescados. El terror del chiquito fue tan grande imaginándose el castigo que iba a darle su papa, que decidió huir y unirse a los grupos paramilitares de la región.

No es posible tener un país donde los niños no pueden salir a jugar en nuestros campos porque es peligroso y al mismo tiempo corren peligro de que abusen de ellos física o sexualmente en sus propias casas. Recordemos que el 80% de las agresiones sexuales ocurren en los espacios más íntimos y que los violadores más frecuentes son familiares o conocidos de la familia.

Así mismo, es importante observar como el desarrollo mismo del conflicto y la estrategia militar pasan por el espacio más privado de todos: el cuerpo de la mujer. Finalmente, la comunidad internacional reconoció la violación como un arma de guerra tanto en Colombia como en el mundo. Los actores armados violan a las mujeres para intimidar a sus enemigos, las violan para castigar, las violan para advertir, las violan para humillar. Los cuerpos de madres, hermanas, esposas, hijas y novias se han convertido en otro campo de batalla.

Evidentemente, las soluciones que se piensen deben tener en cuenta el impacto del conflicto en los espacios privados.

La familia:

La igualdad feminista radical significa, no simplemente igualdad bajo la ley y ni siquiera igual satisfacción de necesidades básicas, sino mas bien que las mujeres al igual que los hombres no tengan un condicionante biológico  para el ejercicio de una maternidad o tutela de niños, reivindicando un placer sexual por fuera de la finalidad procreativa.

Es la postura de quien va a un parque de diversiones y decide que su rostro será el que lo proyecte.

Un espejo deforme de un varón presente delante del mismo por todo l resto de su existencia.

Además, las feministas de género insisten en la concepción actual de la familia, porque según ellas esclaviza a la mujer, condicionando socialmente a los hijos para que este acepten la familia, el matrimonio y la maternidad como algo natural.

En la misma línea, incluyen como parte esencial de su agenda la promoción de la libre elección en asuntos de reproducción y de estilo de vida.

Derechos sexuales reproductivos

Son postulados de este feminismo radical:

Deben escucharse las voces de mujeres jóvenes, teniendo en cuenta que la vida sexual no gira solo alrededor del matrimonio o de las uniones con compromisos permanentes, esto lleva al aspecto del derecho a ser diferente, ya sea en términos de estilo de vida “la elección de vivir en familia o sola, con o sin hijos y preferencias sexuales”. De igual manera deben reconocerse los derechos reproductivos de la mujer lesbiana.

Los derechos de las lesbianas, incluirán también el derecho de parejas lesbianas a concebir hijos a través de la inseminación artificial, y de adoptar legalmente a los hijos de sus compañeras.

La religión

Las feministas de género ponen especial énfasis en la deconstrucción de la religión, según dicen, es la causa principal de la opresión de la mujer. Por ejemplo los evangelios son entendidos bajo una perspectiva dialéctica  del rol femenino contra el masculino. A la virgen María se le opaca su protagonismo maternal en los relatos de la vida de Jesucristo de igual manera el protagonismo de las demás mujeres en los relatos cristianos. La narración de la creación, el acto creador de Dios es calificado como machista, de igual manera la caída de la primera pareja humana frente a Dios es considerada de manera a priori y sin el autentico parecer de cómo se han entendido estos relatos en las tradiciones judías y cristianas.

¿Cómo sería el saber de lo justo (la justicia) para los filósofos pitagóricos a partir del concepto del cosmos?

Por Cristian Torres

Para responder la inquietud planteada, ¿cómo sería el saber de lo justo (la justicia) para los filósofos pitagóricos a partir del concepto del cosmos?, se requiere de un análisis de conceptos y su posible relación de acuerdo a la lógica y la propiedad transitiva.

Primero que todo, hay que establecer quiénes eran los pitagóricos y qué pensaban.

Los pitagóricos eran aquellos miembros seguidores de la escuela pitagórica, que debían su nombre a la influencia que tuvo sobre ellos el filósofo presocrático Pitágoras, siendo una organización griega de astrónomos, músicos, matemáticos y filósofos.

Además, los pitagóricos de acuerdo con las evidencias de sus escritos tuvieron la tendencia a subordinar los seres, los objetos y su clasificación, a los números y fórmulas matemáticas. Aplicando éstas a toda clase de elementos sean estos morales o físicos, sensibles o puramente inteligibles.

Pero, ¿qué pensaba este grupo con respecto al cosmos?  Ellos sostenían que “la unidad”, principio esencial y primitivo del número, era también el de las cosas y del Universo. Era la unidad, por lo tanto, inmutable o semejante a sí misma, la causa universal de todas las cosas y finalmente el origen y la razón suficiente de la perfección de las cosas.

Igualmente, sostenían que la “unidad” cuando se combinaba con el “vacio” producía la denominada “Dyada”, la cual, cuando era producida y compuesta era imperfecta y, origen de la imperfección inherente a los números pares y los seres compuestos. Estos representaban o contenían lo finito, lo determinado mientras que los números impares (otra de las clasificaciones del numero), era lo ilimitado, lo indefinido, lo perfecto puesto que tenía un principio, un medio y un fin.

Si así fueron las cosas, se puede deducir que para los pitagóricos, la justicia (como objeto moral) también estaba subordinada a números y fórmulas matemáticas y, formaba parte del cosmos o de ese mundo bello, ordenado y armónico. Por lo tanto, mi interpretación es que el saber de lo justo era equivalente a la existencia de una jerarquía, un orden del cosmos o mundo (ya preestablecido) por medio de los números y por ende de la unidad.

En sí misma la justicia es perfecta siendo parte de la perfección del cosmos, sin embargo cuando se debaten vacios o diferentes perspectivas (específicas) o contrapuestos, pueden dar lugar a la existencia de la injusticia, desorden o caos.

De acuerdo a la afirmación que la justicia puede ser una armonía de contrarios acorde o basada en números, ¿Se puede considerar que es correcta?

La justicia general como valor que es el orden, implica que, la justicia como sustantivo tenga un opuesto (la injusticia) y así que haya un orden complementario de opuestos, una perfección del cosmos. ¿Ahora puede cambiar? Sí, pero no el orden como tal sino a la injusticia como sustantivo especifico.

Es por eso que se puede decir que ellos consideraban a los opuestos: armonía y algo justo. Como lo son la justicia y  la injustica, cosmos o caos, antítesis o tesis, lira y arco porque sin una no funciona la otra, es un complemento que forma orden, perfección, y armonía en sonido.

 

1)    Aplicación de la respuesta anterior a la actualidad (contexto colombiano) por medio de un caso de justicia Pitagórica (jerarquía, orden del cosmos, del mundo, del ordenamiento jurídico). Por ejemplo evaluar una sentencia sobre un caso de salud.

 

Ahora, ¿es posible evidenciar este concepto de justicia pitagórica en la actualidad? Pues bien, considero que si se puede encontrar y está claramente presente en el ordenamiento jurídico colombiano, particularmente, cuando se debate la primacía o superioridad no solo de los derechos en general (clasificación), sino entre los mismos derechos fundamentales (en su aplicación en un caso en concreto). Por ejemplo, con el derecho a la vida,  el derecho a la integridad personal, derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho a la libertad de cultos, el derecho a la estabilidad laboral, el derecho a la salud, entre otros. ¿Cuál es más importante o trascendente? ¿O deberían todos los derechos fundamentales ser valorados por igual, como iguales?

En la sentencia T-1104/00 de la Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional, de agosto 23 del 2000, se resolvió, en revisión de la tutela hecha por una ciudadana para la protección de los derechos a la vida e integridad personal, a la salud, a la seguridad social y al derecho de petición (artículos 11, 48 y 23 de la Constitución Política de Colombia).

¿Cómo se aplica la concepción pitagórica de justicia en este caso?

Pues bien, en el caso en concreto, la persona demandante mediante una tutela solicitó a una entidad de salud que le diera trámite a su caso médico para tratar un problema de infertilidad.

La tutela como mecanismo idóneo para hacer efectivos los derechos fundamentales requiere que haya una vulneración al derecho fundamental, que no haya otros mecanismos para hacerlos efectivos y que de no tomarse decisión se afecte gravemente otros derechos fundamentales como el derecho a la vida.

Las pruebas allegadas al proceso indicaban que con la condición de infertilidad de la accionante no estaba en riesgo el derecho a la vida, además de que esos tratamientos estaban fuera de cobertura del plan obligatorio de salud.

Concluye el Tribunal destacando que “el orden axiológico de la carta de 1991 mal podría sobreponer el goce de un derecho de segunda generación (como lo es el de hacer posible un embarazo de imposible viabilidad sin la intervención positiva estatal), al derecho fundamental a la vida de una persona cuya patología la pone en riesgo de muerte, verbigracia un caso de urgente trasplante de hígado. En efecto, la escasez de recursos de un país como Colombia implica una clara determinación de prioridades en materia de gasto público y social, elemento indispensable para la efectividad de los derechos prestacionales. Así, únicamente cuando el Estado sea capaz de garantizar el goce de derechos esenciales al ser humano, puede pensarse en desarrollar políticas tendientes al aseguramiento de los derechos de desarrollo progresivo”.

Estas determinaciones ponen de presente un orden de las cosas, de los derechos, que hacen que la justicia sea aplicada manteniéndolo, esa armonía que permite el desarrollo y desenvolvimiento de nuestra sociedad o figurativamente nuestro “microcosmos”. Es evidente la prioridad o prelación del derecho a la vida sobre otros derechos fundamentales como a la salud, la integridad personal, la seguridad social y derecho de petición (artículos 11, 48 y 23 de la Constitución Política de Colombia).

Finalmente las preguntas para examinar son ¿hasta qué punto el derecho a la vida puede ser prioritario con respecto a la integridad de una persona y la salud de ésta, debido a que puede haber una persona que no tenga riesgo de muerte pero que viva en unas condiciones inhumanas? O en otras palabras, ¿Hasta qué grado es este orden, justicia?

¿Están de acuerdo con lo que se concluye del caso en particular? O ¿Creen que es un orden que es injusto, que no debería haber un orden?

¿Tiene la justica colombiana algo pitagórico? Y más general: ¿Se puede considerar que esta es la base de la justicia que manejamos hoy en día? ¿Tiene la justicia colombiana bases o en si es otro tipo de justicia (ej. Heráclito-Devenir)? ¿O es una mezcla de las dos y/o otras?

De algo si se puede estar seguro y es que hay muchas clases de justicia, o ¿Existe solo una justicia y solo lo estamos viendo por diferentes aspectos de esta?

Para responder a estas cuestiones y dar inicio a la discusión consulte: http://lajusticiaenelderecho.com/.

Bibliografía:

http://www.filosofia.org/zgo/hf2/hf21038.htm , Zeferino González/ Historia de la filosofía.

http://es.wikipedia.org/wiki/Pitag%C3%B3ricos , Pitagóricos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Pit%C3%A1goras, Pitágoras.

http://www.defensoria.org.co/ojc/sentencias/t-1104-00.rtf , Las narices de los filósofos, Carlos Goni, Pitagoras de Samos.

 

    , Pitagóricos.

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